Verano y Renovación II

Actualizado: 22 feb 2020


Estamos todos en la época apreciada de verano que se nos convierte muchas veces al sinónimo de “vacaciones”, de una u otra manera. El ritmo cambia en el país y se facilitan todas las actividades al aire libre, en la naturaleza, para renovarse y comenzar un “nuevo año” en marzo.


Vimos en la primera parte de “Verano y Renovación” como cambia la luz de sol en esta época y como se genera un impulso de renovación en nuestro cuerpo que podemos conscientemente apoyar de diferentes maneras.


Estos ejemplos nos muestran que la fuerza de naturaleza y el contacto con ella posee grandes efectos beneficiosos sobre nuestra salud. Y hay más pruebas: Se ha constatado el efecto inmediato con los “baños de bosque” bajando la presión arterial (Ideno, 2017) como también efectos a largo plazo sobre la salud mental.


Adultos que en la infancia tenían mucho contacto con la naturaleza tienden a tener mejor salud mental que aquellos que carecían de ella (Preuß, 2019) .


Que las vacaciones no siempre tienen que ser largas muestra la siguiente evidencia: Recreos tan resumidas como de 6 días tienen efectos profundos que cambian incluso la expresión de nuestro genoma. Un estudio estadounidense investigó el efecto de vacaciones sobre la regulación de nuestro material genético (ADN). Además, se comparó estos resultados con personas que, aparte de las vacaciones, iniciaron una práctica de meditación (Epel, 2016) . Se mostró que a todas las personas les ayudaron los 6 días de descanso a recuperar una mejor regulación de la respuesta al estrés, función inmune y metabolismo beta amiloide (Aβ) lo que protege frente una posible futura demencia tipo Alzheimer.


Los cambios en el bienestar se evaluaron después de la intervención en comparación al inicio, así como 1 y 10 meses después. Mientras todos los grupos mostraron mejoras inmediatas de bienestar después de los 6 días de vacaciones, igualmente grandes, pero los meditadores novatos mostraron un mayor mantenimiento de menor angustia con el tiempo en comparación con aquellos que se dedicaron “solo” a vacacionar.


¡Por consiguiente, podemos aprovechar nuestros días de descanso para aprender actividades como la meditación que nos ayudan de sostener el “efecto vacaciones” durante el año, hasta por 10 meses posteriores!

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